Antes y al comenzar la sesión
Antes de entrar, conviene decidir qué necesito comprobar hoy y qué hipótesis o foco quiero revisar. Al comenzar, pregunta qué ha cambiado desde la sesión anterior, qué hizo diferente la persona y qué empeoró o mejoró.
Una sesión estructurada no significa tener preguntas preparadas de antemano. Significa saber para qué estás preguntando.
Durante y si aparece un tema nuevo
Durante la conversación, distingue qué información modifica la hipótesis de lo que solo acumula conversación. Si aparece otro problema, valora si es prioritario, si cambia el foco o si exige revisar el objetivo.
El error frecuente es abrir demasiados temas, preguntar sin propósito clínico y cerrar sin un siguiente paso.
Antes de intervenir y al cerrar
Antes de intervenir, concreta qué quieres producir, comprobar o modificar. Al cerrar, deja claro qué se ha comprendido y qué observarás en la siguiente sesión.
Por ejemplo, ante un conflicto laboral nuevo, puede ser más útil comprobar si activa el mismo patrón de evitación que se estaba trabajando que abrir una línea paralela de conversación.
Una situación clínica posible
Si una paciente trae un conflicto nuevo al inicio, la pregunta no es solo si merece atención: es si modifica la hipótesis, la seguridad o el foco acordado para hoy.
Un error frecuente
Preparar preguntas sin tener claro para qué información o decisión clínica sirven.
Preguntas para orientar el razonamiento
- ¿Qué necesito comprobar hoy?
- ¿Qué ha cambiado desde la última sesión?
- ¿Qué debe quedar claro antes de cerrar?
Profundiza en este tema
Esta guía forma parte de la ruta de EIAP sobre razonamiento y práctica clínica.
Terapia breve para psicólogos