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Introducción
La primera sesión de terapia psicológica suele ser uno de los momentos que más inseguridad genera cuando empiezas a ejercer.
Puedes tener la titulación, haber estudiado diferentes modelos terapéuticos y conocer muchas técnicas. Sin embargo, cuando imaginas a tu primer paciente sentado delante de ti, aparecen preguntas mucho más concretas:
- ¿Cómo empiezo la sesión?
- ¿Qué tengo que preguntar?
- ¿Cómo sé qué información es importante?
- ¿Tengo que conocer toda su historia?
- ¿Qué hago si me quedo en blanco?
- ¿Cómo evito que la sesión parezca un interrogatorio?
- ¿Cómo termino sin sentir que solo hemos hablado?
- ¿Puedo ofrecer una primera devolución?
- ¿Tengo que mandar una tarea desde la primera sesión?
Este miedo lleva a muchos psicólogos a preparar listas interminables de preguntas para asegurarse de que no olvidan nada.
Pero una primera sesión no debería convertirse en una anamnesis mecánica ni en una carrera por recopilar la mayor cantidad posible de información.
Desde un enfoque breve y estratégico, el objetivo es empezar a comprender:
- Qué problema quiere resolver la persona.
- Cómo funciona actualmente.
- En qué situaciones aparece.
- Cómo reacciona ante él.
- Qué hace para intentar solucionarlo.
- Cómo responde su entorno.
- Qué efectos producen esos intentos de solución.
- Qué cambio concreto indicaría que la terapia está avanzando.
No necesitas conocer toda la vida del paciente durante la primera hora.
Necesitas construir una primera comprensión operativa del problema, valorar posibles riesgos, establecer una relación de colaboración y definir una dirección inicial.
En esta guía veremos cómo hacer una primera sesión de terapia psicológica paso a paso, con una estructura clara pero flexible, sin perder la escucha ni convertir la entrevista en un interrogatorio.
El foco de este artículo es exclusivamente la primera sesión de un caso nuevo: encuadre, evaluación inicial, comprensión del funcionamiento, riesgos, objetivos y primera devolución. La estructura de las sesiones posteriores —cómo revisar, mantener foco, intervenir y cerrar a lo largo del tratamiento— debe tratarse de forma diferenciada.
Qué debe conseguir una primera sesión de terapia
El objetivo de la primera sesión no es terminar toda la evaluación ni salir con una formulación clínica definitiva.
Una primera sesión debería permitirte:
- Crear un contexto de confianza y colaboración.
- Comprender por qué la persona pide ayuda ahora.
- Delimitar el problema prioritario.
- Explorar cómo funciona en situaciones concretas.
- Identificar qué ha intentado hacer para resolverlo.
- Valorar posibles riesgos y urgencias.
- Comprobar si el caso entra dentro de tus competencias.
- Definir una primera dirección de trabajo.
- Acordar qué ocurrirá después.
También debería ayudar al paciente a:
- Sentirse escuchado.
- Entender cómo vas a trabajar.
- Saber qué puede esperar de la terapia.
- Empezar a ordenar lo que le ocurre.
- Participar en la definición de sus objetivos.
- Decidir si desea continuar el proceso contigo.
La primera sesión no necesita producir todas las respuestas.
Debe ayudarte a formular las primeras preguntas clínicas relevantes.
Cómo prepararte antes de recibir al paciente
La primera sesión empieza antes de que el paciente entre en consulta o se conecte a la videollamada.
Debes tener preparados los elementos básicos de tu práctica:
- Consentimiento informado.
- Información sobre protección de datos.
- Duración de las sesiones.
- Precio y forma de pago.
- Política de cancelaciones.
- Canales de comunicación.
- Límites del contacto fuera de sesión.
- Procedimiento ante urgencias.
- Sistema de historia clínica.
- Recursos de derivación.
- Protocolos básicos de actuación ante riesgos.
También conviene revisar la información que la persona haya facilitado al solicitar la cita.
Puede ayudarte a conocer:
- El motivo inicial de consulta.
- La edad y situación general.
- Si ha recibido tratamientos anteriores.
- Si toma medicación.
- Si existe alguna posible urgencia.
- Si hay información que necesites aclarar desde el comienzo.
Esta revisión debe orientarte, no llevarte a construir un diagnóstico anticipado.
Evita preparar una explicación cerrada del problema antes de conocer al paciente.
La primera sesión debe permitir que las hipótesis se construyan y se contrasten durante la conversación.
Cómo explicar el encuadre terapéutico
Antes de entrar en el motivo de consulta, la persona necesita saber cómo funcionará la relación terapéutica.
Debes explicar de manera clara:
- La confidencialidad.
- Los límites legales y clínicos de esa confidencialidad.
- La duración de las sesiones.
- La frecuencia inicial propuesta.
- El precio.
- La política de cancelaciones.
- Los canales de comunicación.
- Qué hacer ante una urgencia.
- Cómo se protegerá su información.
- Cómo se tomarán las decisiones sobre el tratamiento.
No necesitas leer todos los documentos legales en voz alta.
Puedes resumir los aspectos esenciales y dejar la documentación a disposición del paciente.
Por ejemplo:
Antes de empezar quiero explicarte brevemente cómo vamos a trabajar. Las sesiones duran aproximadamente [duración]. La información que compartas es confidencial dentro de los límites recogidos en el consentimiento informado. Hoy mi objetivo es comprender qué te está ocurriendo, qué te gustaría cambiar y valorar contigo cuál puede ser la mejor forma de trabajar.
El encuadre no es una formalidad burocrática.
Ayuda a crear previsibilidad, seguridad y claridad desde el inicio.
Cómo empezar la primera sesión
Una pregunta muy amplia como:
Cuéntame qué te pasa.
puede ser válida, pero también puede abrir un relato extenso y difícil de organizar.
Desde una perspectiva breve y estratégica, interesa comprender por qué la persona ha decidido pedir ayuda precisamente ahora.
Puedes comenzar con preguntas como:
- ¿Qué ha ocurrido para que decidas pedir ayuda en este momento?
- ¿Cuál es el problema que más te gustaría resolver?
- ¿Qué te preocupa especialmente de lo que está sucediendo?
- ¿Qué está interfiriendo más en tu vida actualmente?
- Si la terapia fuera útil para ti, ¿qué debería empezar a cambiar?
Estas preguntas te ayudan a conocer:
- La demanda actual.
- El nivel de urgencia.
- El problema que la persona considera prioritario.
- El cambio que espera conseguir.
- Las expectativas con las que llega.
No intentes demostrar desde el principio que conoces la causa profunda de su dificultad.
Primero necesitas comprender qué está ocurriendo.
Cómo delimitar el motivo de consulta
Los pacientes suelen describir su problema con expresiones amplias:
- Tengo ansiedad.
- Estoy deprimida.
- Tengo baja autoestima.
- Soy muy dependiente.
- No puedo controlar mis pensamientos.
- Tengo problemas con mi pareja.
- Me siento bloqueada.
- No sé qué hacer con mi vida.
Estas expresiones son importantes, pero todavía no describen un funcionamiento suficientemente concreto.
Dos personas pueden decir que tienen ansiedad y responder de maneras completamente diferentes.
Una puede:
- Evitar salir sola.
- Vigilar constantemente sus sensaciones físicas.
- Pedir tranquilidad a su pareja.
- Buscar síntomas en Internet.
Otra puede:
- Revisar su trabajo durante horas.
- Anticipar errores.
- Pedir confirmación a sus compañeros.
- Posponer decisiones.
Para delimitar el problema, pregunta:
- ¿Cuándo aparece?
- ¿Dónde ocurre?
- ¿Con quién?
- ¿Qué sucede exactamente?
- ¿Qué notas primero?
- ¿Qué temes que pueda pasar?
- ¿Qué haces cuando aparece?
- ¿Qué evitas?
- ¿Cómo reaccionan los demás?
- ¿Qué consecuencias tiene?
- ¿Cuándo no aparece?
- ¿Qué ha cambiado desde que comenzó?
El objetivo es pasar de una etiqueta general a una secuencia observable.
Qué preguntar en la primera sesión de terapia
No existe una lista universal de preguntas que debas realizar con todos los pacientes.
Cada pregunta debería responder a una finalidad clínica.
Problema actual
Preguntas sobre el problema actual
- ¿Qué está ocurriendo?
- ¿Desde cuándo?
- ¿Con qué frecuencia sucede?
- ¿En qué situaciones aparece con mayor intensidad?
- ¿Qué consecuencias tiene en tu vida?
- ¿Qué has dejado de hacer debido al problema?
- ¿Hay momentos en los que disminuye o desaparece?
Interpretación
Preguntas sobre cómo lo percibe la persona
- ¿Qué significa para ti lo que está ocurriendo?
- ¿Qué temes que pueda pasar?
- ¿Qué es lo peor de esta situación?
- ¿Cómo interpretas tus propias reacciones?
Respuesta
Preguntas sobre cómo responde
- ¿Qué haces cuando aparece el problema?
- ¿Qué intentas evitar?
- ¿Qué intentas controlar?
- ¿A quién pides ayuda?
- ¿Qué haces para tranquilizarte?
- ¿Qué ocurre inmediatamente después?
Preguntas sobre el entorno
- ¿Cómo reaccionan las personas cercanas?
- ¿Quién intenta ayudarte?
- ¿Qué hacen para ayudarte?
- ¿Qué ocurre cuando no responden como esperas?
- ¿Alguien ha cambiado su comportamiento debido al problema?
Objetivo
Preguntas sobre el objetivo
- ¿Qué te gustaría que cambiara?
- ¿Cómo sabrías que la terapia está funcionando?
- ¿Qué volverías a hacer?
- ¿Qué dejarías de evitar?
- ¿Qué cambio sería pequeño, pero importante?
No necesitas plantear todas estas preguntas.
Selecciona las que te permitan comprender mejor el problema concreto.
Cómo comprender el funcionamiento actual del problema
Desde un enfoque breve y estratégico no solo interesa conocer qué problema tiene la persona, sino cómo se construye y se mantiene actualmente.
Para comprenderlo, resulta útil reconstruir una situación concreta.
En lugar de preguntar:
¿Cómo es normalmente tu ansiedad?
puedes decir:
Piensa en la última vez que apareció con intensidad. ¿Dónde estabas y qué ocurrió?
Después, reconstruye la secuencia:
Contexto
¿Qué estaba ocurriendo?
Desencadenante
¿Qué percibiste?
Interpretación
¿Qué pensaste?
Emoción
¿Qué sentiste?
Conducta
¿Qué hiciste?
¿Qué evitaste?
Respuesta del entorno
¿Pediste ayuda?
¿Cómo reaccionaron los demás?
Alivio o consecuencia inmediata
¿Qué efecto tuvo tu respuesta en ese momento?
Consecuencia posterior
¿Qué ocurrió después?
Patrón repetido
Observa qué secuencia vuelve a aparecer en distintas situaciones.
Dato que cambia la hipótesis
Identifica qué información nueva te llevaría a revisar esta primera explicación.
Esto te permite observar la interacción entre:
- Percepción.
- Emoción.
- Conducta.
- Respuesta del entorno.
- Consecuencias inmediatas.
- Consecuencias posteriores.
La pregunta deja de ser solamente:
¿Por qué empezó?
y pasa a incluir:
¿Cómo continúa funcionando actualmente?
Cómo identificar las soluciones intentadas
Las personas no permanecen pasivas ante sus dificultades.
Intentan resolverlas.
Pueden hacerlo mediante:
- Evitación.
- Control.
- Comprobación.
- Búsqueda de tranquilidad.
- Análisis constante.
- Discusión.
- Protección.
- Supresión emocional.
- Distracción.
- Petición de ayuda.
- Preparación excesiva.
- Posposición.
- Renuncia.
- Intento de convencerse a sí mismas.
- Problema
- Intento de solución
- Alivio inmediato
- Coste / mantenimiento
Estas respuestas suelen tener una lógica.
La persona evita porque intenta reducir el miedo.
Comprueba porque busca certeza.
Pregunta a su pareja porque intenta disminuir su inseguridad.
Analiza porque cree que encontrará una decisión completamente segura.
El problema aparece cuando una solución:
- Funciona momentáneamente.
- Se repite.
- Se vuelve rígida.
- Reduce la autonomía.
- Confirma la percepción de peligro.
- Aumenta la atención sobre el problema.
- Genera respuestas del entorno que lo mantienen.
Para identificar las soluciones intentadas, puedes preguntar:
- ¿Qué haces para intentar que esto no ocurra?
- ¿Qué has probado hasta ahora?
- ¿Qué te alivia en el momento?
- ¿Cuánto dura ese alivio?
- ¿Qué ocurre después?
- ¿Qué hacen los demás para ayudarte?
- ¿Existe algo que funcionó al principio, pero después dejó de hacerlo?
- ¿Qué has dejado de hacer por miedo a que aparezca el problema?
No se trata de convencer inmediatamente al paciente de que todo lo que hace es incorrecto.
Primero necesitas comprender qué función tiene cada respuesta y qué efectos produce.
Cómo explorar la respuesta del entorno
El problema puede mantenerse también a través de las respuestas de otras personas.
Por ejemplo:
- La pareja responde constantemente a preguntas para tranquilizar.
- Los padres realizan tareas que la persona teme afrontar.
- La familia evita hablar de determinados asuntos.
- Los amigos dejan de proponer actividades porque la persona suele cancelar.
- Una persona cercana supervisa cada decisión para evitar que cometa errores.
Estas respuestas suelen surgir desde el cuidado, pero pueden tener efectos no deseados.
Puedes preguntar:
- ¿Qué hacen los demás cuando aparece el problema?
- ¿A quién recurres normalmente?
- ¿Qué necesitas que esa persona haga?
- ¿Qué ocurre si no responde?
- ¿Quién está más implicado en intentar ayudarte?
- ¿Cómo ha cambiado la relación desde que comenzó el problema?
El objetivo no es culpabilizar a la pareja o a la familia.
Es comprender el sistema de interacciones en el que el problema se desarrolla.
Qué lugar ocupa la historia del paciente
Trabajar desde un enfoque breve no significa ignorar el pasado.
La historia puede ser necesaria para:
- Comprender el inicio y la evolución del problema.
- Identificar acontecimientos significativos.
- Conocer aprendizajes previos.
- Explorar experiencias adversas.
- Comprender relaciones importantes.
- Valorar tratamientos anteriores.
- Detectar factores de vulnerabilidad.
- Evaluar riesgos.
- Reconocer patrones persistentes.
La diferencia está en no reconstruir automáticamente toda la vida de la persona durante la primera sesión.
Una pregunta útil para el terapeuta es:
¿Qué información histórica necesito conocer ahora para comprender el problema o tomar una decisión clínica?
Algunos antecedentes sí pueden requerir una exploración prioritaria:
- Intentos de suicidio.
- Autolesiones.
- Hospitalizaciones.
- Episodios psicóticos.
- Violencia.
- Abuso.
- Consumo problemático de sustancias.
- Trastornos de la conducta alimentaria.
- Enfermedades médicas relevantes.
- Medicación.
- Tratamientos psicológicos o psiquiátricos anteriores.
- Situaciones actuales de peligro.
La focalización nunca debe sustituir una evaluación segura.
Qué no necesitas saber todavía
No necesitas salir de la primera sesión con…
No necesitas terminar la primera sesión con:
- Una formulación definitiva.
- Un diagnóstico completamente cerrado.
- Toda la historia familiar.
- Todos los acontecimientos de la infancia.
- Cada relación anterior.
- Todos los síntomas experimentados.
- Un análisis completo de la personalidad.
- El plan exacto de todo el tratamiento.
- La técnica definitiva.
- Una duración garantizada.
- La seguridad absoluta de que tu hipótesis es correcta.
La primera formulación es provisional.
Se irá modificando cuando:
- Aparezca nueva información.
- Observes la respuesta del paciente.
- Contrastes tus hipótesis.
- Introduzcas una intervención.
- Identifiques excepciones.
- La evolución no coincida con lo esperado.
No conocerlo todo al terminar la primera sesión no significa haber realizado una mala evaluación.
Cómo evitar que la sesión parezca un interrogatorio
- Pregunta
- Reflejo
- Resumen
- Validación
- Hipótesis
- Comprobación
Una sesión se convierte en interrogatorio cuando las preguntas aparecen desconectadas y el paciente no comprende qué estás intentando averiguar.
Para evitarlo, alterna las preguntas con otras intervenciones.
- Pregunta:
- ¿Qué hiciste cuando apareció el miedo?
- Reflejo:
- En ese momento sentiste que necesitabas salir inmediatamente.
- Resumen:
- Primero notaste la sensación, después pensaste que podía ocurrirte algo grave y finalmente llamaste a tu pareja.
- Validación:
- Es comprensible que buscaras ayuda si interpretaste la situación como peligrosa.
- Hipótesis provisional:
- Me pregunto si llamar te tranquiliza en ese momento, pero hace que confíes cada vez menos en tu capacidad para manejar la sensación.
- Comprobación:
- ¿Esto representa bien lo que ocurre o estoy dejando fuera algo importante?
También puedes explicar la finalidad de algunas preguntas:
Te pregunto esto porque quiero comprender qué ocurre justo antes de que decidas evitar la situación.
El paciente debe sentir que está participando en la comprensión del problema, no siendo examinado.
Qué hacer si el paciente habla demasiado
Algunas personas proporcionan una gran cantidad de información, cambian frecuentemente de tema o describen cada detalle.
No interrumpir nunca puede hacer que la sesión pierda dirección.
Puedes intervenir de forma respetuosa:
- Voy a detenerte un momento porque has mencionado algo que puede ser importante.
- Hay varios temas relevantes y me gustaría que eligiéramos cuál necesitamos comprender primero.
- Antes de continuar, déjame resumir lo que he entendido.
- Quiero volver al momento exacto en el que decidiste cancelar.
- Esto merece que lo trabajemos con tiempo. Voy a anotarlo para retomarlo, pero antes quiero terminar de entender lo que ocurre cuando aparece el miedo.
Interrumpir con una finalidad clínica no significa invalidar.
Debes:
- Demostrar que has escuchado.
- Explicar por qué intervienes.
- Ordenar los temas.
- Elegir el foco conjuntamente.
- Asegurar que los asuntos relevantes no se pierdan.
Qué hacer si el paciente responde poco
Algunas personas contestan:
- No sé.
- Todo.
- Nada.
- Normal.
- Siempre he sido así.
- No sabría explicarlo.
Puede deberse a:
- Ansiedad.
- Vergüenza.
- Desconfianza.
- Miedo al juicio.
- Dificultad para identificar emociones.
- Falta de claridad sobre el problema.
- Dudas respecto a la terapia.
Haz las preguntas más concretas.
En lugar de:
¿Cómo te afecta?
puedes preguntar:
¿Qué dejaste de hacer esta semana debido al problema?
En lugar de:
¿Qué sentiste?
puedes decir:
Si tuvieras que elegir entre miedo, tristeza, enfado o vergüenza, ¿qué se parece más?
En lugar de:
¿Por qué crees que ocurre?
pregunta:
¿Qué estaba sucediendo justo antes?
También puedes normalizar la dificultad:
No necesitas tener ahora una explicación completa. Podemos reconstruir juntos una situación concreta.
No llenes automáticamente todos los silencios.
El paciente puede necesitar tiempo para pensar.
Cómo definir los primeros objetivos terapéuticos
Objetivos como estos son comprensibles, pero demasiado generales:
- Quiero tener más autoestima.
- Quiero ser feliz.
- Quiero dejar de sentir ansiedad.
- Quiero superar el pasado.
- Quiero dejar de depender.
- Quiero sentirme bien.
Ayuda al paciente a traducirlos en cambios observables.
Puedes preguntar:
- ¿Qué harías de manera diferente si el problema estuviera mejor?
- ¿Qué sería lo primero que notarías?
- ¿Qué dejarías de evitar?
- ¿Qué decisión podrías tomar?
- ¿Qué notarían las personas cercanas?
- ¿Cómo sabrías que la terapia está funcionando?
Por ejemplo:
Objetivo general: dejar de depender de mi pareja.
Cambios observables:
- Tomar decisiones sin pedir confirmación.
- Mantener planes propios.
- Reducir la comprobación del teléfono.
- Expresar desacuerdos sin disculparse inmediatamente.
- Tolerar periodos sin contacto.
Criterio de cambio: revisar qué conductas cambian en situaciones concretas.
Los objetivos deben construirse con el paciente y revisarse durante el proceso.
Cómo valorar riesgos y límites profesionales
La primera sesión debe incluir una valoración proporcional de posibles riesgos.
Según el caso, puede ser necesario explorar:
- Ideación suicida.
- Planificación.
- Acceso a medios.
- Intentos previos.
- Autolesiones.
- Violencia hacia otras personas.
- Violencia recibida.
- Abuso.
- Consumo problemático.
- Síntomas psicóticos.
- Descompensación grave.
- Alteraciones alimentarias severas.
- Riesgo médico.
- Situaciones que afecten a menores o personas vulnerables.
También debes decidir si el caso:
- Está dentro de tus competencias.
- Requiere supervisión.
- Necesita coordinación con otro profesional.
- Debe ser derivado.
- Requiere atención urgente.
- Es adecuado para terapia online.
- Necesita evaluación médica o psiquiátrica.
El enfoque breve no debe confundirse con una evaluación superficial.
La seguridad siempre tiene prioridad.
Cómo realizar una primera devolución
La devolución inicial debe ser clara, prudente y provisional.
Puede incluir:
- El problema prioritario.
- La manera en que aparece.
- Las respuestas que parecen mantenerlo.
- Los aspectos que aún necesitas evaluar.
- El primer objetivo.
- El siguiente paso.
Por ejemplo:
Por lo que hemos visto hoy, el miedo aparece cuando notas determinadas sensaciones y las interpretas como una señal de que puede ocurrirte algo grave. En ese momento compruebas, buscas información y pides tranquilidad. Todo eso te calma durante unos minutos, pero parece aumentar la vigilancia y la necesidad de pedir ayuda la siguiente vez. Necesitamos seguir explorando algunos aspectos, pero este puede ser un primer patrón sobre el que trabajar.
Después comprueba:
- ¿Te reconoces en esta explicación?
- ¿Hay algo importante que no haya comprendido?
- ¿Esta manera de entenderlo te resulta útil?
La devolución no debe presentarse como una verdad definitiva.
Es una hipótesis compartida y revisable.
Cómo cerrar la primera sesión
Reserva varios minutos para cerrar la sesión.
El cierre debería incluir:
- Un resumen.
- Una primera comprensión del problema.
- El objetivo inicial.
- El siguiente paso.
- La resolución de dudas.
- La próxima cita.
- Una observación o tarea, si tiene sentido.
- Una comprobación de cómo se ha sentido la persona.
Puedes decir:
Hoy hemos empezado a delimitar cómo funciona el problema y hemos observado que las comprobaciones y la búsqueda de tranquilidad pueden estar interviniendo en su mantenimiento. En la próxima sesión profundizaremos en cuándo comienza esta secuencia y revisaremos los momentos en los que consigues responder de otra manera.
También puedes preguntar:
- ¿Qué te llevas de esta sesión?
- ¿Te has sentido comprendida?
- ¿Hay algo que quieras aclarar antes de terminar?
El paciente debería salir sabiendo:
- Qué has comprendido.
- Qué falta por explorar.
- Cuál será el siguiente paso.
- Qué puede esperar de la siguiente sesión.
Una primera sesión no debería terminar solo porque se acabó el tiempo.
Errores frecuentes al hacer una primera sesión
Querer saberlo todo
Produce sobrecarga, dispersión y ansiedad en el terapeuta.
Completar una anamnesis mecánicamente
El formulario sustituye a la comprensión clínica.
Preguntar sin conocer la finalidad
Cada pregunta debería ayudarte a comprender algo o tomar una decisión.
Buscar rápidamente la causa histórica
Conocer el origen no explica necesariamente qué mantiene el problema.
Dar consejos demasiado pronto
Puedes recomendar algo que el paciente ya ha intentado sin éxito.
Aplicar una técnica por la etiqueta diagnóstica
El diagnóstico no sustituye la formulación individual.
No explorar las soluciones intentadas
Se pierde información central sobre el funcionamiento actual.
Ignorar las respuestas del entorno
Las interacciones con otras personas pueden participar en el mantenimiento.
No valorar riesgos
La focalización no puede desplazar la seguridad.
Prometer una terapia rápida
Breve no significa garantizar una duración concreta.
Hacer una devolución demasiado cerrada
La primera hipótesis debe poder revisarse.
Terminar sin una dirección
El paciente sale sin saber qué se ha comprendido ni qué ocurrirá después.
Convertir la sesión en interrogatorio
Encadenar preguntas sin escucha ni síntesis dificulta construir una comprensión compartida.
Aplicar una técnica demasiado pronto
La intervención necesita una hipótesis y una finalidad, no solo una etiqueta.
No devolver nada
Recoger información sin compartir lo comprendido deja al paciente fuera del razonamiento clínico.
Mantener objetivos vagos
Sin cambios observables, resulta difícil revisar con el paciente qué está mejorando.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe durar una primera sesión de terapia?
Puede tener una duración similar al resto de sesiones o ser algo más extensa, según la organización del profesional.
Debe informarse previamente.
Una sesión más larga no garantiza una evaluación mejor.
¿Tengo que hacer un diagnóstico en la primera sesión?
No necesariamente.
Algunos casos requieren más información, instrumentos específicos o coordinación con otros profesionales.
No debes forzar un diagnóstico para reducir tu propia incertidumbre.
¿Tengo que preguntar por la infancia?
Solo cuando resulte clínicamente relevante.
No es necesario reconstruir toda la infancia durante la primera entrevista.
¿Puedo intervenir en la primera sesión?
Sí, cuando exista información suficiente y la intervención sea adecuada y segura.
La primera intervención puede consistir en:
- Una reformulación.
- Una observación.
- Una tarea.
- Una recomendación de seguridad.
- Una derivación.
¿Tengo que mandar una tarea?
No.
Una tarea solo tiene sentido si responde a una hipótesis y tiene un objetivo concreto.
¿Cómo sé qué preguntas debo hacer?
Pregúntate:
- ¿Qué necesito comprender?
- ¿Qué hipótesis quiero contrastar?
- ¿Qué decisión dependerá de la respuesta?
- ¿Qué riesgo necesito valorar?
- ¿Cómo se relaciona con el objetivo del paciente?
¿Qué hago si el paciente trae muchos problemas?
Ayúdale a ordenarlos y seleccionad un primer foco teniendo en cuenta:
- Riesgo.
- Urgencia.
- Interferencia.
- Relación entre problemas.
- Posible patrón común.
- Cambio con mayor impacto.
¿La Terapia Breve Estratégica ignora el pasado?
No.
El pasado se explora cuando ayuda a comprender el problema, valorar riesgos o tomar decisiones.
La diferencia está en prestar especial atención a cómo funciona actualmente la dificultad.
¿La terapia breve tiene que durar pocas sesiones?
No puede garantizarse una duración concreta para todos los casos.
La brevedad implica focalización, orientación al cambio y revisión de los resultados, no precipitación.
¿Qué hago si el caso supera mis competencias?
Debes plantear supervisión, coordinación o derivación.
Reconocer los propios límites forma parte de una práctica profesional responsable.
